Disney ha encontrado una pequeña mina de oro al explotar viejos clásicos animados en formato live-action. Siempre lo digo y lo voy a repetir de nueva cuenta en este momento: Detesto el remake de Alicia en el País de las Maravillas y detesto de igual forma la película Malefica (sin ánimos de ofender a los que adoraron la cinta, pero gustos son gustos). Hasta aquí todo parecía un callejón sin salida, ya había preparado mi mente y cuerpo para soportar la insufrible cantidad de remakes basados en clásicos animados que se harían gracias al éxito comercial de las dos películas antes mencionadas... pero ¡Ajá! Entonces llegó Cenicienta y todo cambió. De pronto vi el potencial oculto en hacer este tipo de cintas (mas allá del dinero, claro está) y de alguna forma empecé a albergar esperanza en mi corazón. El Libro de la Selva luce genial, pero la cinta de la cual hablaremos el día de hoy es un espectro totalmente diferente ¿Deberíamos de entusiasmarnos por conocer los orígenes de Cruella de Vil? Mas aún ¿Es Emma Stone la indicada para personificar a la iconica villana?
