Hace poco volví a ver Avatar: La leyenda de Aang por tercera o cuarta vez y me invadió un profundo sentimiento de nostalgia acompañado de un "mierda, esta serie es demasiado buena." Si, tan buena que estoy redactando malas palabras, sin miedo al AdSense. Recuerdo haber visto el primer y segundo episodio de estreno en Nickelodeon, no sabía que era o para donde iba, pero sentía que era un evento especial: una serie centrada en personajes e historia, acompañada por humor y acción, en lugar de ser al revés. La serie fue masiva, en un abrir y cerrar de ojos se había convertido en un fenómeno que mantuvo su reinado durante tres años, hasta que en otro parpadear, finalizó. ¿Saben que es más difícil que tener un buen final? terminar tu transmisión con tu mejor temporada y con una de las conclusiones más satisfactorias de cualquier serie animada americana. Aang y sus amigos se convirtieron en parte de la cultura popular, un clásico contemporáneo que continua cautivando a una nueva audiencia gracias a Netflix, colocándose en el primer puesto de tendencias hace unos meses luego de su regreso a la plataforma. Dios, mi novia acabó de ver la serie por primera vez hace una semana y me pasa más memes de la serie que mensajes de buenos días. Ahora, con un remake en pre-producción, veamos cuales son los elementos que deben emocionarnos de esta nueva aventura live-action y si existen señales que ameriten preocupación.
