Christopher Nolan no es solo uno de mis directores Hollywoodenses favoritos (Junto a David Fincher y Denis Villeneuve), sino también uno de los más importantes de todos los tiempos. Probablemente suene a exageración, pero hay una corta lista de cineastas que han tenido tanto poder frente a la industria. Por regla general las películas les pertenecen a los estudios que las producen, con los directores siendo una suerte de "trabajadores" que cumplen una función: dirigir. En ocasiones forman parte del proyecto desde su génesis y en otras se suman al mismo cuando este ya lleva tiempo desarrollándose, a veces concretan su labor, a veces abandonan por diferencias creativas, a veces vuelven para la secuela, a veces no. Josh Trank, director de la última película de Los 4 Fantásticos, no pudo elegir al reparto que quería porque el estudio se lo prohibió, Batman Forever, del recientemente fallecido Joel Schumacher, tuvo que ser colorida e infantil porque el estudio quería vender juguetes. Ellos ponen el dinero y dictan las reglas del juego... a menos que seas Tarantino, Spielberg o Nolan, por nombrar algunos. Todo el dinero, todos los recursos, toda la libertad creativa... todo. Estos directores tienen todo el poder, ¿Por su talento? seguro, pero a Hollywood no le interesa mucho el talento si no es rentable. Estos directores hacen dinero, y quizá el que más haga de todos ellos sea Christopher Nolan. Pero un gran poder conlleva una gran responsabilidad, y es en estos momentos de pandemia cuando las decisiones de este director podrían llevar al fracaso comercial a Tenet, su última y más costosa película original.
