Personalmente, creo que las dos mejores adaptaciones de Spider-Man de la última década no recaen sobre los hombros de Andrew Garfield o Tom Holland, sino en los de Yuri Lowenthal y Shameik Moore, Peter Parker en el videojuego Spider-Man (2018) y Miles Morales en Spider-Man: Into de Spider-verse, respectivamente. ¿Poco conocidos? quizás, por nombre probablemente no los termines de ubicar, pero si te enseño sus fotos... bueno, tampoco. Yuri ha sido la voz de Ben 10 (adolescente), Sasuke en el doblaje en inglés de Naruto o El Príncipe de Persia en el videojuego homónimo. Shameik, por su parte, tiene un rol más activo frente a cámaras en proyectos como Dope o The Get Down, de Netflix. Claro, ni de cerca llegan a alcanzar el nivel de popularidad de los Spider-Man live-action de Sony o el MCU, y sin embargo, han hecho un trabajo memorable que me gustaría resaltar en esta nota. Lo he dicho mil y una vez, puedes cambiar físicamente el aspecto de los personajes todo lo que quieras, siempre que respetes la esencia del mismo. La etnia, el traje, el cabello ¿de qué sirve todo eso si no se exhibe de manera honesta todo lo que representa el personaje de manera nuclear? ¿de qué sirve que Tom Holland luzca exactamente como el Spidey de los cómics de Ditko, si han dedicado dos películas a convertirlo en Tony Stark 2.0? bueno, si quieren un aire de frescura y no han jugado o visto los trabajos de Yuri o Shameik, te voy a contar porque deberías darles una oportunidad.
